A medida que se va decantando por maneras de proyectar y construir más basadas en la circularidad, Conconcreto está apostando por tecnología digital, donde destacan diferentes herramientas de Autodesk, como Construction Cloud, BIM Collaborate Pro, Civil 3D, Navisworks y Revit. Todas ellas han sido muy importantes en proyectos como el de Nueva Calle 13.
El modelado de información de la construcción (BIM) ha sido decisivo, según cuenta Trujillo. En entornos urbanos tan densos como Bogotá, construir carreteras y puentes supone tener que coordinarse con infinidad de tendidos subterráneos de instalaciones esenciales para los ciudadanos, como redes de alcantarillado, de abastecimiento de agua, eléctricas y de telecomunicaciones. Al visualizar los proyectos antes de empezar la excavación y compartir fácilmente los planos con todos aquellos que podrían verse afectados, BIM ayudó a los ingenieros y constructores a evitar conflictos que podrían haber supuesto más tiempo, más dinero y más residuos de los necesarios.
“Los proyectos concebidos y desarrollados con metodología BIM se retrasan mucho menos ―asegura Trujillo, quien aporta datos del IDU que muestran que solo entre el 1 y el 5 % de los proyectos con BIM sufren retrasos, en comparación con nada menos que el 25 % de aquellos sin BIM―. La diferencia es abismal”.
Con BIM no solo se gana en eficiencia; los proyectos también son más transparentes, algo muy importante cuando se recibe financiación pública, como explica Trujillo: “En Colombia, estos proyectos están sujetos a supervisión constante por parte de agencias de control y de todo el mundo, en general. BIM es una manera excelente de que todos tengan claro lo que tenemos entre manos: ¿qué zonas se ven afectadas por la propuesta?, ¿dónde va el dinero exactamente?, ¿cómo lo está haciendo el contratista? Con BIM puedes comunicar todo lo que está pasando en el proyecto. También hace que más personas se involucren en él, lo que redunda en la transparencia”.
La confianza del IDU en BIM no deja lugar a dudas: el 92 % de los nuevos proyectos de infraestructuras de Bogotá han optimizado sus procesos y ejecución con BIM, aunque también es cierto que acompañar a los contratistas en su transformación digital no está exento de complicaciones: “Asumir que BIM es mucho más que un programa informático o una base de datos ha sido esencial tanto dentro de la entidad como fuera ―comenta José Javier Suárez, director de Desarrollo Urbano―. La resistencia al cambio se combate haciendo entender los problemas asociados a la manera tradicional de gestionar proyectos. Por esta razón, el IDU organiza cursos para implantar BIM y las herramientas con las que sacarle el máximo partido”.
Desde el punto de vista de la sostenibilidad, una de las grandes ventajas de BIM son los datos generados: “El primer paso de la sostenibilidad y la circularidad es medir, porque es la única manera de comprobar que estás mejorando algo ―dice Trujillo, y añade que Conconcreto puede incorporar datos BIM de proyectos anteriores para establecer una referencia con la que comparar los ahorros de hormigón, acero y otros materiales―. Sin BIM sería prácticamente imposible saber cuál es el punto de partida y si lo estamos haciendo mejor o peor”.
Trujillo apunta que, a medida que la escala aumenta, las ventajas de BIM son todavía mayores. Observa que hasta el 80 % de los datos generados por el sector de la construcción no se utilizan. “Si pensamos en los sectores del comercio al por menor, el financiero o el sanitario, todos ellos llevan tiempo aprovechando y analizando más y más datos. Nosotros todavía no hemos llegado a ese punto. Como sector, carecemos de datos estructurados suficientes que podamos analizar para extraer conclusiones prácticas”.