7 ideas de impacto climático positivo en el diseño y la construcción

Explora las prácticas de construcción sostenibles que impulsa MASS Design Group a través de estrategias holísticas y de priorización digital.


El campus del Rwanda Institute for Conservation Agriculture (RICA) representa el enfoque holístico de MASS Design Group con respecto al diseño de impacto climático positivo.

Imagen gentileza de Iwan Baan.

En una zona rural, una persona con equipo de seguridad camina hacia una estructura de madera en construcción.

Taz Khatri

22 de julio de 2026

min. de lectura
  • El sector de la construcción (que incluye también la energía que se consume en la construcción, la climatización y la iluminación, entre otras) supone más de un tercio del consumo energético y las emisiones de todo el mundo: para alcanzar los objetivos climáticos hay que transformar el sector al completo.

  • MASS Design Group ha mostrado su compromiso con la creación de buenas prácticas a través de un enfoque holístico aplicado al diseño de impacto climático positivo.

  • Aunque el plan de acción para transformar el sector no es una hoja de ruta fija, a continuación presentamos siete estrategias que pueden ayudar a las empresas a decidir qué cambios pueden tener un mayor impacto.

Taylor Klinkel, una arquitecta senior de MASS Design Group, recuerda maravillarse al ver la construcción del Rwanda Institute for Conservation Agriculture (RICA) y la ruta que conectaba la obra con el lugar en el que se estaban fabricando los materiales de construcción. El trayecto era tan corto y claro que casi se podía recorrer a pie de extremo a extremo.

“Podías ver a la gente recoger la arcilla para las baldosas, el horno en el que las cocían, el sitio del que sacaban la madera para el horno, y después ver llegar las baldosas a la obra”, recuerda Klinkel.

Nada que ver con los largos y tortuosos trayectos que recorren los materiales de construcción de la mayor parte del mundo desarrollado, emitiendo grandes cantidades de carbono en el proceso. Por ejemplo, según un artículo de Construction Analytics Economics Behind the Headlines, Estados Unidos importa el 30 % de los casi 40 millones de toneladas del acero destinado a la construcción en el país. Global Efficiency Intelligence indica que “partiendo de 2019 como referencia, el análisis revela que el total de carbono incorporado de las importaciones estadounidenses de acero era aproximadamente de 35 millones de toneladas de CO2, aproximadamente un 45 % del total anual de emisiones de carbono de la industria del acero en Estados Unidos”. En el caso de la Unión Europea, algunos organismos calculan que las importaciones de acero rondan actualmente el 30 %.

La procedencia de los materiales es solo uno de los aspectos del sector de la construcción por reformar en el camino hacia un diseño de impacto climático positivo. El sector de la construcción, que incluye la edificación, climatización e iluminación viviendas y comercios, además de los dispositivos y equipos instalados en ellos, supone una tercera parte del consumo y las emisiones energéticas a nivel global, según la International Energy Agency.

MASS Design Group, un colectivo sin ánimo de lucro de arquitectos, paisajistas, ingenieros, escritores, cineastas e investigadores procedentes de 20 países, propone siete estrategias para repensar ciertos aspectos del sector de la construcción y transformarlo de forma que pase de ser una fuerza destructiva a una regeneradora.

1. Adoptar un enfoque holístico

Según el Sustainability Action Plan de MASS Design Group, publicado en 2024, el sector de la construcción es actualmente el principal consumidor de materias primas y produce una tercera parte de todos los residuos. Los edificios son responsables del 40 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y del consumo energético. Teniendo en cuenta el crecimiento desenfrenado en el que nos encontramos, y sin un fin a la vista, se proyecta que el suelo construido en el continente africano se haya duplicado para 2060.

MASS Design Group quiere darle la vuelta a la situación trazando enfoques holísticos para crear un futuro de impacto climático positivo. Según el colectivo, un proyecto de impacto climático positivo se define como “aquel que compensa o aísla más carbono del que emite en su construcción y operaciones”. Según una definición más simple, serían todos los proyectos que tengan una influencia regeneradora sobre el clima.

2. Diversificar disciplinas internas

Un grupo diverso de profesionales colabora en torno a una mesa, revisando documentos y planos arquitectónicos.
Establecer un enfoque holístico de diseño supone pensar en formas de integrar distintas disciplinas.

Parte de crear un enfoque holístico comienza por la forma en que las empresas conciben las distintas disciplinas que emplean y fomentan una colaboración efectiva entre ellas. Según Taylor Sinclair, paisajista senior: “Ese es un aspecto muy potente de MASS: el hecho de tener tantas disciplinas bajo el mismo techo. Al ser una organización sin ánimo de lucro que decide con qué socios trabajar, que piensa bien si encajan con nuestros valores, es mucho más fácil tener ese tipo de conversaciones”.

Tener en cuenta aspectos como el paisajismo desde el inicio de un proyecto también posibilita comprender su impacto medioambiental total, así como las formas de mitigar posibles efectos negativos. Esto fue especialmente importante en proyectos de MASS como el de RICA, cuyo propósito era crear un diseño de campus universitario que tuviera un impacto climático positivo.

“En cuestión de paisajismo, intentamos crear paisajes productivos desde un enfoque que busca compensar el carbono incorporado —explica Sinclair—. Está muy bien poder contar con equipos internos de paisajismo, arquitectura e ingeniería para tener ese tipo de conversaciones. En resumen: crear el edificio más eficiente posible no depende solo de los arquitectos”.

3. Coordinar equipos con modelos digitales

Un miembro del equipo de arquitectura crea un modelo digital 3D de un edificio en el ordenador.
Utilizar un único modelo digital facilita la colaboración desde cualquier lugar.

Cuando una empresa invierte en soluciones tecnológicas, utilizar un modelo único para todos los participantes de un proyecto hace que la colaboración sea mucho más fluida sin importar dónde se encuentren sus colaboradores. MASS utiliza programas tales como Autodesk Revit, en los que todas las disciplinas pueden trabajar a partir de un modelo, en lugar de tener que estar enviando documentos de un lado a otro. Además, de este modo, la evaluación de los procesos, del uso de materiales y de las metas de sostenibilidad es mucho más transparente.

“La colaboración interdisciplinar también contribuye a la productividad, y se llega antes a los objetivos de sostenibilidad. Solo hablar de las cosas en las que vamos alineados y en las que no, de lo que están haciendo los otros equipos y cómo afecta a todo el proyecto, es de gran ayuda”, asegura Sinclair.

4. Fijar parámetros

Un hombre y una mujer caminan por el atrio exterior de un edificio iluminado por el sol y cubierto de livianos paneles de madera.
A la hora de considerar los materiales, los diseñadores han de tener en cuenta su impacto en la comunidad, así como su huella de carbono, tal y como hizo MASS Design para el campus de RICA. Imagen gentileza de Iwan Baan.

MASS ha establecido dos parámetros en su Sustainability Action Plan como principios rectores en la creación de un proyecto de impacto climático positivo. El primero es su iniciativa de Rendimiento y Procedencia, que se centra en aspectos tales como dónde y cómo se produce un material, así como su rendimiento durante su ciclo de vida una vez instalado. Sin embargo, a la hora de definir la procedencia, es importante tener en cuenta elementos más allá del carbono incorporado, recuerda Chris Hardy, director de diseño de MASS. “Tener en cuenta los orígenes, las narrativas y las personas involucradas en la producción es importante en nuestro proceso de selección de materiales como diseñadores”. En el diseño de RICA, por ejemplo, MASS Design se esforzó por evitar la recolección de materiales de los bosques del Congo Oriental, pues el proceso de recogida es mucho más destructivo que en otros bosques gestionados, además de que su tasa de crecimiento es mucho más lenta.

La elección de materiales puede tener un impacto significativo en la salud. El PVC es un material muy común para las tuberías y otros elementos de un edificio, pero su producción está vinculada a casos de cáncer. Hardy menciona una región de Luisiana, en Estados Unidos, conocida como el “corredor del cáncer”: “Es donde se fabrica todo el PVC. Las personas que trabajan en las empresas y viven en las comunidades contaminadas por las fábricas sufren una tasa significativamente más alta de ciertos tipos de cáncer”.

Pasar por alto la procedencia de un material puede implicar ciertos efectos que, lejos de quedarse en la simple clasificación climática oficial del edificio, pueden suponer la potencial explotación de las comunidades involucradas en su producción o extracción.

5. Evaluar el rendimiento

La parte relativa al rendimiento de la iniciativa “Rendimiento y Procedencia” tiene en cuenta el comportamiento de un material una vez instalado. ¿Desgasifica con el tiempo? ¿Hace que enfermen los ocupantes del edificio? ¿Afecta a la calidad del aire? Klinkel se muestra emocionada ante la idea de que la iniciativa guíe a los diseñadores en la selección de materiales “con los que sea más saludable convivir y que no vayan a desgasificar. Estamos viendo que podemos construir edificios que sean mejores para las personas y para las plantas, y todo puede encajar y fluir muy bien”.

Otro aspecto relacionado con el rendimiento es la longevidad de un edificio y establecer el momento en que haya que reemplazarlo. “Hay que tener en cuenta todo el ciclo de vida de un proyecto —recalca Hardy—. A veces, un material importado pero más duradero y de mejor rendimiento es una solución superior comparada con utilizar un material que se produzca a tiro de piedra de la obra”. Huelga decir, de todas formas, que no existen panaceas ni recetas sencillas para avanzar hacia un futuro de impacto climático positivo. Más bien, explica Hardy, lo que hacen falta son soluciones específicas a cada proyecto, cada lugar y cada ecosistema, que a su vez exigen el análisis de datos, la colaboración y estrechar relaciones. “Hay que incorporar muchos factores distintos, y priorizar solo un aspecto no siempre va a ser la solución universal”.

6. Fijar un marco de impacto

Un miembro del equipo de climatización con EPI inspecciona y repara unidades de aire acondicionado.
Para obtener un máximo impacto operativo, los sistemas de climatización de un edificio, entre otros, deberían ser fáciles de gestionar por los usuarios.

El segundo parámetro que propone MASS en su Sustainability Action Plan es el Marco de Impacto, pensado para evaluar los efectos de las decisiones de diseño, construcción y operaciones en tres categorías: sistemas materiales, sistemas del edificio y ecosistemas. El marco está diseñado como una serie de “preguntas regeneradoras” para cada una de las categorías. Por ejemplo, en la categoría de Ecosistemas, una de las preguntas es: “¿Cómo puede mejorar el edificio la calidad del suelo y el agua?”. Otra es: “¿Cómo puede este lugar ser tan generoso como el entorno natural que lo acoge?”.

Según Klinkel, hacerse preguntas regeneradoras puede manifestarse en la práctica cotidiana del diseño. “¿Cómo podemos hacer que proliferen la flora y la fauna autóctonas y contribuir a que el lugar esté mejor que cuando empezamos? Es algo que intentamos hacer incluso en nuestros proyectos más urbanos —explica—. Lo segundo que nos preguntamos es: ¿Cómo podemos reducir el carbono del edificio, los materiales y la estructura? Y la tercera pregunta tiene que ver con el carbono operativo: ¿Cómo podemos convertirlo en un edificio que funcione de forma eficiente en el futuro?”.

Una forma práctica de tener en cuenta el impacto operativo es seleccionar sistemas de climatización fáciles de entender para los usuarios. “Estudiamos análisis de luz solar, observamos los sistemas mecánicos y nos preocupamos por que no sean tan complejos como para que el propietario no los sepa usar, porque un sistema muy complicado termina saliendo más caro —apunta Klinkel—. Pueden darse situaciones como que suba la factura de la luz si no reemplazas cierto filtro concreto”.

7. Contemplar alternativas a la construcción

Un grupo de diseñadores está reunido alrededor de un escritorio, examinando planos digitales de construcciones en un monitor y una tableta.
En ocasiones, la solución más respetuosa con el medio ambiente podría ser construir edificios más pequeños, o incluso no construir nada.

A veces, la solución más ecológica puede ser construir menos o, incluso, no construir en absoluto.

Un efecto un tanto irónico de las iniciativas del Sustainability Action Plan de MASS es que, en ocasiones, la mejor solución resulta ser no construir nada. Así, cuando MASS obtiene un contrato para ayudar a organizaciones sin ánimo de lucro en la construcción de un nuevo edificio, lo primero que hace el colectivo es revisar a fondo las necesidades de dicha organización y preguntarles: ¿Seguro que un nuevo edificio es la solución al problema?

“Hemos trabajado mucho en las fases tempranas de los proyectos, mucho más de lo que suele trabajar un arquitecto al uso —asegura Hardy—. A veces trabajamos con organizaciones sin ánimo de lucro que creen que necesitan un edificio, cuando en realidad lo que les hacía falta era un plan de visión estratégica”. Cuando es inevitable construir, la recomendación es construir menos, lo que a menudo significa reutilizar edificios existentes. Y cuando no se pueden reutilizar o adaptar, lo siguiente es crear una estructura lo más eficiente y sostenible posible.

No va a ser tarea fácil lograr un futuro de impacto climático positivo. MASS Design Group se guía por el principio de que la única forma de conseguirlo pasa por hacerse preguntas difíciles que revolucionen la forma en que el sector de la construcción ha hecho las cosas hasta ahora. Pero Hardy sentencia que el cambio es la única opción.

“La forma en que el entorno edificado funciona ahora mismo es muy perjudicial. Entre todos hemos hecho tanto daño medioambiental que ahora hay que prestar especial atención al clima, sobre todo en un sector responsable de una proporción tan grande de las emisiones. Debemos trabajar en pos de un enfoque más regenerador, más equilibrado y más ecológico en nuestra forma de diseñar y construir edificios”.

Taz Khatri

Acerca de Taz Khatri

Taz Khatri es arquitecta titulada y dirige su propio estudio, Taz Khatri Studios. El estudio se especializa en proyectos multifamiliares pequeños, restauración de edificios históricos y pequeños proyectos comerciales. Taz es una apasionada de la equidad, el diseño urbano y la sostenibilidad. Vive y trabaja en Phoenix, Arizona.

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