La preconstrucción está evolucionando a gran velocidad, pero los retos que han de afrontar los equipos son cada día más complejos. Uno de los mayores obstáculos radica en que la comunicación está muy fragmentada. Cuando las partes intervinientes, desde los promotores a las subcontratas, trabajan separadamente, la falta de comunicación puede obligar a rehacer el trabajo, a incorporar a última hora nuevas exigencias del promotor o a incurrir en sobrecostos incluso antes de empezar la obra. Sin una plataforma centralizada de colaboración, algunos detalles de vital importancia pueden perderse entre tanto ruido, dando lugar a problemas recurrentes durante todo el ciclo de vida del proyecto.
Otro problema importante deriva de que los presupuestos son cada vez más ajustados y los costos, impredecibles. La fluctuación de los costos de los materiales y de la inflación, unida a la escasez de mano de obra, conlleva un incremento de los gastos que los constructores deben capear en un mercado cada día más volátil. La exactitud en la elaboración de los presupuestos es crucial, pero aun así muchos equipos siguen usando métodos desfasados, con grandes márgenes de error. Sin unas previsiones bien fundadas en datos y en una actualización constante de los costos, las empresas se arriesgan a proponer bajas inasumibles en sus ofertas de licitación.
La creciente demanda de edificios sostenibles y de bajo consumo añade otra capa de complejidad. Los clientes quieren diseños energéticamente eficientes y medioambientalmente responsables, pero integrar estrategias ecológicas en la preconstrucción exige una planificación cuidadosa, prontitud en la toma de decisiones y claridad a la hora de entender los costos a largo plazo. Sin las herramientas y la profesionalidad adecuadas, alcanzar un equilibrio entre sostenibilidad y limitaciones presupuestarias puede suponer todo un reto.
Para hacer frente a estas exigencias y seguir siendo competitivas, las empresas han de adoptar soluciones digitales, conectar los flujos de trabajo y apostar por la colaboración desde el primer momento.
Bhattacharjee cree que las soluciones digitales pueden llegar a ser muy efectivas frente a los dos principales escollos que ella advierte actualmente en el proceso. El primero es la comunicación: “La comunicación es siempre nuestro caballo de batalla. Lo que yo digo no es exactamente lo que tú escuchas. Espero que con la llegada de nuevas interfaces a los programas de preconstrucción que hay en el mercado este problema se solucione, que tengamos herramientas más intuitivas para mostrar la información y que a los clientes les resulte más fácil comprenderla e interpretarla. Es importante que ayudemos a nuestros clientes a tomar la decisión oportuna dándoles la información que les interesa. Gracias a la transparencia que aportan estas interfaces, ambas partes verán todo con más claridad y preguntarán lo que necesiten para tomar decisiones bien fundamentadas”.
El segundo desafío que percibe es la necesidad de soluciones digitales para paliar la heterogeneidad de datos entre empresas de construcción: “Confío en que la IA sea capaz de hacer un cribado entre todos los datos de todas las empresas y ayude a clasificarlos con un criterio coherente para convertirlos en un estándar de datos que todo el sector de la construcción podamos crear y usar. Pero, por ahora, las empresas se las ven y se las desean para garantizar que en su base de datos las especificaciones dentro de un presupuesto están categorizadas correctamente. Espero que, como pasó cuando se crearon UniFormat y MasterFormat, se establezcan unos estándares más estrictos para poder comparar datos entre diferentes empresas. Si todos llamamos igual a las mismas cosas, el cliente no se perderá al trabajar con distintas constructoras y entenderá las especificaciones y el presupuesto.