En Buenos Aires, Argentina, a decenas de miles de kilómetros de distancia de los lugares en donde se llevan a cabo las cumbres internacionales para discutir qué acciones se tomarán para resolver el problema del cambio climático, un grupo de jóvenes arquitectos ya plantea nuevas formas de habitar la Tierra en el futuro cercano.
Martín Huberman, curador de Argigram, una muestra donde se proyectaron ciudades experimentales para el período 2050-2100, cree que los cambios en la manera de construir ya están sucediendo, por ejemplo, a partir de la preferencia de materiales locales: “Y deberían incrementarse”, subraya. En esto último coincide con el informe especial del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), donde se llama a actuar con carácter urgente para priorizar “iniciativas oportunas, ambiciosas y coordinadas que permitan abordar cambios perdurables en los océanos y la criosfera”.
El informe advierte que el calentamiento global ya es de 1 °C con respecto a los niveles preindustriales a causa de las emisiones de gases de efecto invernadero, con graves consecuencias para los ecosistemas y las personas. Además, apunta que “la fusión de los glaciares y los mantos de hielo provoca la subida del nivel del mar, y los fenómenos extremos costeros son cada vez más violentos”.
Aunque el objetivo principal de Argigram no es hablar sobre cambio climático, sino sobre el futuro, “está claro que como parte de una sociedad global debemos abarcar esos temas”, explica el curador. Las conversaciones sobre cambio climático “pueden ser un buen ejercicio para entender qué debería ser el futuro para nosotros, los arquitectos contemporáneos”.
“Las metas que se imponen –dice Huberman– están pautadas por países desarrollados que emiten grandes caudales de dióxido de carbono. En Argentina, las realidades son otras, y es difícil pensar que debemos acatar soluciones foráneas para problemas locales”.
Huberman, que lleva años dedicado al diseño experimental en su galería Monoambiente, pone como ejemplo a Nueva York (en Estados Unidos), donde buscan suprimir futuras inundaciones levantando el borde costero. “Nuestros países, los subdesarrollados, serán los primeros en recibir los embates del cambio climático ya que contamos con menos recursos, menos herramientas y finalmente menos capacidad de resilencia”.
Un reciente informe revisado por profesores de la Universidad de Stanford coincide con esta apreciación. Las poblaciones más vulnerables son y serán las más afectadas por el cambio climático, que acentúa las desigualdades entre países ricos y pobres.