El uso de contenedores en la arquitectura de RAD LAB suscita una renovación urbana

El grupo de arquitectos RAD LAB crea espacios modulares en los EE. UU., gracias a una arquitectura vibrante usando contenedores marítimos reciclados.


RAD LAB usó contenedores marítimos reciclados para crear el espacio comunitario vibrante Quartyard en el East Village de San Diego.

Imagen gentileza de Darren Bradley Photography.

Una vista del escenario de Quartyard durante un espectáculo nocturno muestra los contenedores que forman la base de la estructura.

Taz Khatri

2 de abril de 2026

min. de lectura
  • Para revitalizar un rincón abandonado de San Diego, tres estudiantes de arquitectura idearon un plan para construir un espacio comunitario utilizando contenedores de carga.

  • Su grupo, llamado RAD LAB, constituyó una alianza público-privada en la ciudad para crear Quartyard, que incluía una cafetería, un espacio de eventos, un parque canino y más.

  • El espacio comunitario sería temporal mientras se construía algo más permanente, por eso era indispensable que los módulos pudieran reubicarse con facilidad.

  • Desde entonces, RAD LAB ya construyó su segunda versión de Quartyard, así como otros proyectos similares en 15 ciudades a lo largo y ancho de EE. UU.

Uno de los antiguos barrios abandonados del San Diego, EE. UU., llamado East Village, solo contaba con almacenes abandonados en los años 1980. Los funcionarios de la ciudad querían revitalizar el distrito cercado de Gaslamp y decidieron instalar los servicios para personas sin hogar en el East Village. El área empezó a atraer a la población en situación de calle de toda la ciudad, que acudía para acceder a estos servicios y vivía en los edificios asolados y abandonados.

Demos un salto al 2008, cuando tres estudiantes graduados de la New Schoolof Architecture + Design querían marcar una diferencia en su ciudad, sabiendo que el East Village necesitaba ayuda. Jason Grauten, David Loewenstein y Philip Auchetti formaron RAD LAB (que significa laboratorio de investigación, arquitectura y diseño, por sus siglas en inglés) y abordaron el tema de los terrenos baldíos en su proyecto de tesis.

La Gran Recesión estaba en su punto más crítico, exacerbando los problemas que ya acuciaban al East Village, además de que los terrenos embargados y vacíos generaban mucha basura en el barrio. El equipo quería conseguir un impacto positivo en este barrio tan problemático, que pudiera sentirse de inmediato y no años más adelante, como suele ocurrir con este tipo de proyectos inmobiliarios.

Después de hablar con los grupos comunitarios, con la oficia del alcalde y la agencia de reurbanización Civic San Diego, RAD LAB logró convencer a la ciudad, que pasó de oponerse al plan a formar una alianza público-privada única. Los estudiantes convencieron a San Diego para que les alquilara los lotes vacíos en Market Street y Park Boulevard, propiedad del Estado de California y gestionados por dicha ciudad, con un descuento importante. Conformaron un acuerdo de reparto de beneficios que garantizaría que, si RAD LAB tenía éxito la ciudad también lo tendría, y, si tenían meses de poca actividad, eso no implicaría ningún gasto adicional para ésta. Para financiar este proyecto, RAD LAB recaudó 60 000 dólares (aproximadamente 50 000 euros) por medio de Kickstarter.

Una solución temporal

Personas sentadas en mesas de picnic, frente al bar construido con contenedores de carga reciclados en Quartyard.
Los espacios comunitarios acogedores del proyecto Quartyard de RAD LAB lograron revitalizar rápidamente los terrenos abandonados y atraer a inversores a largo plazo para su reurbanización. Imagen gentileza de Darren Bradley Photography.

Una de las condiciones que presentó la ciudad antes de decir “sí” fue que cualquier intervención de RAD LAB tenía que ser temporal, ya que la intención final era convertir estos lotes en viviendas asequibles. Esta limitación llevó a innovaciones en muchos niveles, explica Grauten. “El proceso en su totalidad nos obligó a crear una arquitectura reciclable, sostenible, que pudiera estar ahí en ese momento y después reinstalarse en otra parte” indica. “Tuvimos que inventar una arquitectura que se utilizaría en un lugar y después se recuperaría para utilizarse en otras ubicaciones. De ahí salió la idea de usar contenedores marinos reciclados. Son modulares, pueden moverse y transportarse, y pueden usarse para una variedad de propósitos, como restaurantes, bares, oficinas o cafeterías”.

RAD LAB se aplicó para convertir los lotes vacíos en “terrenos para la comunidad y su gente”. Lowenstein cuenta que “estaban ahí vacíos, atrayendo a gente sin techo, vagabundos y personas que consumían drogas abiertamente”. Los terrenos baldíos tenían un impacto visual negativo en la comunidad, y esto venía acompañado de otras repercusiones. Según un artículo publicado por National Institutes of Health, “los terrenos vacíos parecían estar afectando el bienestar de la comunidad, eclipsando aspectos positivos de la misma, contribuyendo a fracturas entre vecinos, atrayendo delincuencia, y fomentando miedo en los residentes. El artículo explicaba cómo los terrenos baldíos estaban teniendo un impacto negativo en la salud física de las personas causando lesiones, acumulando basura, atrayendo roedores, así como también en su salud mental causando ansiedad y estigma.

RAD LAB consiguió dar la vuelta a estos impactos negativos y activar rápidamente el lugar con propósitos que atraerían el paso de personas durante todo el día. Con tiempo, no solo se convertiría en una zona segura, sino en un espacio vibrante para la comunidad. Mediante el uso de contenedores marítimos reciclados, crearon una cafetería, una cervecería al aire libre, un parque canino, oficinas, un espacio para eventos con un escenario, y baños públicos. Lo llamaron Quartyard. También llevaron instalaciones provisionales, como un muro de escalada, para activar aún más el espacio.

Un movimiento cada vez mayor

Una vista de Quartyard II muestra a los perros y sus dueños disfrutando del parque canino.
Después de haberse reubicado en Quartyard II, RAD LAB está colaborando con ingenieros de la ciudad de San Diego para desarrollar mecanismos que permitan que sea todavía más fácil trasladar las estructuras temporales. Imagen gentileza de Darren Bradley Photography.

El grupo cumplió dos de sus promesas en la ciudad: el terreno baldío se activaría rápidamente y sería temporal y fácil de reubicar. Así trajeron vida a este “rincón problemático” del East Village que benefició a la comunidad durante dos años y acabó atrayendo esas inversiones a largo plazo que buscaba la ciudad. Holland Partners, un grupo grande de promotores, compró los terrenos y planea construir un edificio de 34 pisos, 427 unidades, con uso residencial mixto. La Universidad estatal de San Diego añadirá un espacio satélite al edificio. Aunque originalmente este terreno iba a usarse para viviendas de bajos ingresos, el nuevo desarrollo tendrá valor de mercado, gracias al éxito de Quartyard; un aspecto frustrante, pero al parecer inevitable, de la revitalización.

La comunidad del East Village acabó enamorándose de Quartyard e hizo incidencia para que se quedara en el barrio, aunque tuviera que dejar la ubicación en Market y Park. RAD LAB, trabajó con la ciudad y logró alquilar otro lote vacío a una manzana de distancia y poner a prueba su premisa de que sería fácil mover los edificios. Al desplazar diez contenedores, el equipo lo consiguió.

“Estábamos rompiendo soldaduras y subiendo con grúas estos contenedores a camiones para llevarlos por las calles para llegar a nuestro terreno nuevo”, indica Grauten. RAD LAB pudo recuperar el 90 % de las estructuras del espacio Quartyard original, mientras que generalmente solo el 40 por ciento de los desechos de materiales de construcción y demolición se reutilizan, reciclan o envían a instalaciones que convierten los desechos en energía, mientras que el 60 por ciento acaban en vertederos industriales y de construcción, según EPA, en los EE. UU.

La nueva iteración del parque urbano temporal se llama Quartyard II; está ubicado en la intersección de las calles Market y 13. Quartyard II, a tan solo 500 pies (150 metros) de su predecesor, sigue trayendo vida al East Village con lugares para comer, para llevar al perro, una cervecería al aire libre, un lugar de eventos, un espacio de arte y una cafetería.

El nuevo parque temporal es de la mitad del tamaño del Quartyard original, que medía 11 000 pies cuadrados (1000 metros cuadrados), no obstante, acoge una multitud de eventos, como conciertos al aire libre, mercados callejeros, bodas, eventos culturales y actividades comunitarias. RAD LAB logró conseguir un contrato de arrendamiento de tres años para este terreno más pequeño, así que contará con más tiempo para crecer y evolucionar que el Quartyard original, que solo estuvo en pie dos años.

Con todo lo aprendido gracias a la primera experiencia de traslado de contenedores marítimos, RAD LAB está colaborando con ingenieros de la ciudad de San Diego para que sea todavía más fácil trasladar las intervenciones urbanas provisionales. “Estamos desarrollando tensores y mecanismos de cierre en lugar de soldar los contenedores a los cimientos, para que se pueda liberar el contenedor fácilmente, poner en un camión y llevar al siguiente lugar donde se necesite” explica Grauten.

Llevando a RAD LAB de gira

Varias personas disfrutando del patio del Hotel Herringbone de noche.
Con el hotel Herringbone en Waco, Texas, RAD LAB convirtió un edificio de contenedores marítimos abandonado en un hotel boutique. Imagen gentileza de Darren Bradley Photography.

Desde su éxito inicial, RAD LAB ha seguido innovando y creando instalaciones temporales, desplazables y sostenibles en todo el país. Diseñan edificios convencionales además de sus proyectos con contenedores marítimos.

El Hotel Herringbone en Waco, Texas, es su último proyecto insignia. La alianza público-privada surgió cuando una concejal de Waco se comunicó con RAD LAB para que renovaran un edificio de contenedores marítimos de varios pisos inacabado que estaba abandonado y habían embargado. En lugar de convertirlo en oficinas, RAD LAB decidió una vez más crear un espacio del que pudiera disfrutar la comunidad. La idea era “crear otro espacio para que la comunidad floreciera y modernizar a la ciudad en su totalidad”, dice Grauten.

El grupo convirtió esta estructura de contenedores marítimos en ruinas y la propiedad circundante en un hotel boutique que ha prosperado llamado Hotel Herringbone. El desarrollo revitalizado también cuenta con siete u ocho tiendas, una cafetería, un restaurante de alta gama, un bar en el techo y un patio central para el público con un restaurante enoteca y un escenario para espectáculos. El hotel lleva casi un año abierto y ha superado ampliamente las expectativas de la comunidad. La intención al traer a RAD LAB al proyecto era embellecer un edificio de contenedores marítimos inacabado y abandonado que se había convertido en un adefesio para la ciudad. RAD LAB fue más allá creando un tipo de desarrollo totalmente nuevo que se ha convertido en destino para los residentes de Waco, algo que los enorgullece. “Hicimos todo de principio a fin, el diseño, el desarrollo, la construcción, todo hasta el final. Trabajamos con diseñadores de interiores fabulosos y acabamos con este concepto de hotel realmente divertido y vibrante, totalmente nuevo para Waco e incluso para el mundo”, explica Grauten.

Colaborar para construir comunidad

Vista aérea del Proyecto del Hotel Herringbone
El Desarrollo del Hotel Herringbone apoya a la comunidad con sus tiendas, un restaurante, un bar en la terraza y un patio público. Imagen gentileza de Darren Bradley Photography.

Los proyectos innovadores de RAD LAB requieren un alto nivel de colaboración, que logran gracias a Autodesk Revit. “La cantidad de personas que participan en este proyecto es muy extensa, desde diseñadores de interiores y equipos de mecánicos, electricistas y plomeros, así como ingenieros estructurales, consultores de iluminación, especialistas en unidades de ventilación, e instaladores de bajo voltaje”, dice Loewenstein. “No cabe duda de que poder compartir un modelo centralizado con todos ayuda mucho para que todos estén en la misma página y se reduzcan los conflictos en la obra”.

El edificio de contenedores marítimos de Waco sobre el que tenía que trabajar RAD LAB había sido construido a medias y con prisas. El equipo encontró ciertos aspectos que no se habían construido de acuerdo con los planes, o según las mejores prácticas. El equipo tuvo que documentar las condiciones existentes al recrearlas con un modelo 3D en Revit.

“Al final nuestro modelo Revit era una locura ya que había pasado por tantas variaciones que debimos conectar”, indica Loewenstein. “No se me ocurre otra manera en que hubiéramos podido llevar cabo nuestros proyectos sin usar Revit. Nos ha ayudado a ahorrar muchísimo dinero para mitigar algunas de las catástrofes que hubieran podido ocurrir, sobre todo en el Hotel Herringbone”.

Los terrenos baldíos y su impacto negativo afectan a todas las ciudades en EE. UU., pero RAD LAB nos ha demostrado cómo estos terrenos vacíos de hecho pueden convertirse en lugares que reúnan a la comunidad en lugar de destruirla. Hasta ahora, por lo menos siete ciudades más se han comunicado con RAD LAB para llevar su marca única de revitalización a sus zonas asoladas. A través de la persistencia, la innovación y las alianzas público-privadas adecuadas, RAD LAB ha logrado diseminar su modelo sostenible comprobado y orientado hacia la comunidad para revitalizar terrenos baldíos en todo el país.

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