El diseño sostenible, conocido también como ecodiseño o diseño verde, no se limita al uso de materiales reciclados o ecológicos. Su objetivo es ayudar a las empresas a tomar decisiones respetuosas con el medioambiente y limitar el impacto de las construcciones en cada una de las fases de su ciclo de vida.
Hoy en día, las empresas son conscientes de que el diseño sostenible de edificaciones representa tanto un reto como una oportunidad de liderazgo. Al adoptar prácticas más responsables con el medioambiente, establecen estándares de referencia en sus sectores, que motivan a otros a seguir su ejemplo y atraen a nuevos clientes interesados en la sostenibilidad.
Pero esta sostenibilidad no empieza ni termina en los planos: debe estar presente en cada etapa del proceso, desde la concepción inicial hasta el mantenimiento e, incluso, en una posible demolición o derribo. Algunas empresas pioneras están promoviendo soluciones y prácticas ecológicas porque funcionan hoy —al reducir el impacto sobre los recursos y el entorno inmediato— y ayudan a construir un futuro mejor, en sintonía con el Acuerdo de París y otras iniciativas climáticas internacionales.
El entorno construido es responsable del 40 % del consumo energético global. Reducir este consumo, tanto en la obra como en el uso diario, es clave para alcanzar el objetivo de cero emisiones netas. Apostar por el diseño sostenible exige compromiso, pero aquellas empresas que lo adopten descubrirán que sus beneficios perduran tanto como el propio edificio, o incluso más.