Los materiales experimentales tienen mucho que aportar a la solidez de la construcción, que se vuelve esencial a medida que los huracanes ganan fuerza y aceleración y descargan más agua. Algunas innovaciones en esta área se han centrado tradicionalmente en los materiales más resistentes (hormigón) y más frágiles (vidrio), aunque también se han producido avances en madera y materiales compuestos.
Vidrio flexible y espinela cerámica
Diversas investigaciones han centrado sus esfuerzos en encontrar prototipos de vidrio con mayor resiliencia frente al impacto. La Universidad McGill está estudiando el vidrio flexible, que se basa en provocar microfisuras que permiten que el vidrio se deforme sin hacerse añicos. Estas fisuras con forma de sierra impiden que las fracturas se propaguen, haciendo que este tipo de vidrio sea 200 veces más resistente que el convencional. Los especialistas en vidrio de la multinacional estadounidense Corning también están desarrollando un vidrio flexible que promete ser muy demandado en teléfonos móviles plegables. Y los científicos del Laboratorio de Investigación Naval de Estados Unidos están desarrollando un material cerámico ultrarresistente llamado espinela cerámica, “blindado y transparente”, cuyos niveles de opacidad son similares a los del vidrio.
Hormigón de ultra altas prestaciones (UHPC)
Uno de los nuevos materiales más prometedores del mercado es el hormigón de ultra altas prestaciones (UHPC, por sus siglas en inglés). Desarrollado por el ejército estadounidense para sus refugios nucleares, el UHPC de Cor-Tuf es diez veces más resistente que el hormigón tradicional; dura el triple y está fabricado a partir de subproductos agrícolas, calcio mineral y agua. Algo más implantado está el UHPC que suministra Holcim en Estados Unidos con el nombre de Ductal. Este hormigón es flexible y su resistencia sextuplica la convencional. Contiene áridos muy finos que suelen proceder de materiales reciclados (cenizas volantes, humo de sílice…). La adición de fibras metálicas de carbono o de fibras de alcohol polivinílico consigue que el material pueda deformarse y mantenga la capacidad portante incluso después de fisurarse.
El UHPC muestra todo su potencial en el Pérez Art Museum de Miami, un edificio aparentemente indestructible que salió ileso del huracán Irma. En este museo se construyeron con UHPC unos montantes de casi cinco metros de altura y catorce centímetros de espesor que se van estrechando hasta los cinco centímetros y que soportan el muro cortina del edificio.
Pero el UHPC no puede sustituir al hormigón tradicional en todos los casos. Como explica Robert Nordling, “es caro y necesitas un permiso especial para comprarlo y ponerlo en obra”. Nordling es director de proyecto en John Moriarty & Associates, la empresa constructora del Pérez Museum. Con estos gastos adicionales, el material resulta de ocho a diez veces más caro que el hormigón habitual, de modo que “no es rentable en la mayoría de las construcciones normales”, según Nordling, especialmente en proyectos más pequeños y con presupuestos más ajustados. Aun con todo, la alta resistencia del UHPC conlleva que se necesite menos cantidad de material, por lo que se reduce el peso total.
Hormigón flexible (ECC)
Victor Li, catedrático de ingeniería en la Universidad de Míchigan, ha desarrollado una variante de hormigón flexible o compuesto cementoso de ingeniería (ECC) en el que se potencia la ductilidad sobre la mera resistencia: “Si el Ductal se asemeja a una roca muy dura, el ECC se parecería más a un acero maleable”. Este material tiene una elevada capacidad de absorción de energía frente al impacto y las cargas sísmicas y ya se está adoptando a gran escala en edificios, puentes y firmes de carreteras.
“Por ejemplo, el núcleo del edificio Kitahama, situado en Osaka y con una altura de 60 plantas, está construido con ECC para mejorar su resistencia sísmica”, afirma Li, y añade que su puesta en obra fue más económica y que, además, deja más superficie útil “en comparación con los diseños previos que no incluían ECC, sino otras medidas antisismo”. El ECC es de dos a tres veces más caro que el hormigón estándar. Con este sobrecosto, ¿en qué casos y con qué objetivos supone un beneficio económico? El Centro de Sostenibilidad del Hormigón (CSHub) del MIT intenta resolver esa pregunta. Según explica Jeremy Gregory, su director ejecutivo, en lugar de investigar sobre nuevos materiales y sistemas constructivos, el gran cambio de paradigma en el análisis de materiales en favor de la resiliencia ante catástrofes consiste en determinar qué sistemas son más rentables en cada ubicación.
Hormigón impreso en 3D
Con sede en Texas, la empresa de tecnología y construcción Icon ha desarrollado un modelo de vivienda de hormigón impreso en 3D resistente a catástrofes y huracanes que utiliza una mezcla exclusiva de hormigón y un gigantesco banco de impresión para crear casas virtualmente indestructibles. Su banco de pruebas de anchura ajustable, Vulcan, puede imprimir muros de hormigón de hasta 8,50 metros de longitud y 2,60 metros de altura, suficiente para una vivienda de 185 metros cuadrados. Controlado por una tablet, el Vulcan se mueve deprisa, depositando un cordón de 2,5 centímetros de altura y 5 centímetros de anchura de su material exclusivo, Lavacrete, a una velocidad de entre 12 y 17 centímetros por segundo. Este material tiene una resistencia a compresión de unos 40 N/mm2, superior a la mayoría de los hormigones.